SECCIÓN 2: DESPERTAR (KAKUSEI)

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

1. Jibun no Ibasho wa Bando ni
[Mi Destino está con la Banda]

La primera vez que hice algo con un grupo fue a finales del año en el que cumplí los 17.
Muchos de mis amigos estaban en grupos y sabían que yo tocaba la batería, así que me preguntaban: “¿Quieres venir a tocar con nosotros?” Sin embargo, yo siempre declinaba la invitación.
Todos ellos estaban a un nivel más bajo que el mío, así que no quería tocar para ellos. Ese era mi verdadero motivo. A causa de eso, pensaba que los grupos eran estúpidos.
Sin embargo, también hubo unos amigos a los que les dije “Vale”, y sin más, empecé a tocar para ellos.
Cuando fui a los ensayos, los músicos eran tan malos como había imaginado que serían.
-¿Qué demonios es esto?
Hasta entonces, sólo había tocado en un escenario como miembro de una orquesta. Pero había enormes diferencias entre la técnica de una orquesta y la de un grupo.
-¿Esta forma de tocar es la correcta?
Con estos pensamientos acudía a las actuaciones. Era la época del “boom de las bandas”, y había grandes eventos para bandas principiantes con mucha frecuencia.
La audiencia de estos eventos se contaba por centenares. Comparados con el público de las orquestas, que eran más de mil personas, aquello era insignificante. En mi caso, incluso la primera vez que toque en directo, no estaba nervioso en absoluto.
Sin embargo, la excitación del público en esos conciertos era completamente diferente.
Si nos hubiéramos limitado a quedarnos de pie en medio del escenario, ya habríamos arrancado gritos de entusiasmo. Los ojos de todos los que nos contemplaban brillaban de anticipación.

La actuación comenzaba. La multitud se excitaba y se abalanzaba hacia el escenario. Había gente que, incluso, se subía al escenario. La excitación y la fuerza que emanaban las primeras filas subían hasta nosotros en el escenario.
Voz y guitarra y bajo y batería. Sólo estas 4 personas, sin perder poder, tenían que hacerlos retroceder con la fuerza de la música. Si se les empujaba hacia atrás, volvían a avanzar una vez más. Esta fuerza y esta poderosa colisión formaban una enorme ondulación en la multitud, desplegándose hacia el escenario.
-¡Increíble! ¡Qué es esto! ¿Qué clase de grupo, con sólo 4 personas, puede hacer que la gente se sienta así?
Los músicos eran realmente malos. Desde luego no tenían un nivel alto. Así que, a pesar de eso, ¿por qué estaba tan entusiasmado el público?

Estaba sobrecogido. Aquella cosa llamada “banda” era realmente fantástica.
Era totalmente diferente a la música clásica y suponía un mundo enteramente nuevo.
Durante los conciertos, comencé a investigar.
¿Qué era ese poder? ¿Por qué me sentía tan excitado?
Poco a poco, comencé a encontrar las respuestas.
Las orquestas en las que había tocado hasta entonces, tenían mucha gente tocando el mismo instrumento. Había un primer violín y un segundo violín… y había veces en las que no tocaban juntos la misma parte. Del número de personas necesarias para interpretar una parte, añadían más, y había muchas ocasiones en las que no podías tocar porque tu parte no era necesaria.
Sin embargo, una banda no era así. Eran sólo 4 personas. Además, todos los instrumentos eran diferentes. Si una persona tocaba mal, se acabó. No podías cometer errores.
La razón era ésta: en una banda, cada persona tiene una gran responsabilidad. Esa responsabilidad es igual para todos.
Si pensaba en ello y lo estudiaba detenidamente, me sentía muy feliz.
De lo contrario, no habría tocado. De lo contrario, lo habría dejado.
Desde que era muy joven, había estado buscando un lugar al que perteneciera. Quería que este lugar no fuera una copia del de nadie más.
En este grupo de personas llamado “banda” fue la primera vez que encontré la respuesta.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

2. Genkai o Shitta Baiku Jikou
[Un Accidente de Circulación Que Me Mostró Mis Límites]

Mi padre era una persona impredecible. La primera vez que me enseñó a conducir, fue cuando yo tenía 12 años. La transmisión no era automática, sino manual. Dijo que no sería apropiado que yo no aprendiese a conducir, así que me enseñó desde el asiento del copiloto.
La primera vez que conduje una moto sabía perfectamente cómo hacerlo, dónde estaba el freno y el acelerador, así que estaba preparado para conducir. Al principio, avancé muy despacio. Creo que tenía unos 17 años.
La moto en la que aprendí a conducir era una Yamaha RZ250. Aunque era de 250 cc, era grande y no tenía nada que envidiarle a una de 400 cc. Como tenía 2 pistones, el poder de aceleración era enorme. Iba realmente deprisa. Si hubiera aprendido a conducir con otra moto, no creo que me hubiera gustado tanto.
Mi forma de conducir era realmente peligrosa. Creo que es raro que no me matara nunca. Llendo a 70-80 kph, adelantando por la izquierda al coche que tenía delante , me vi de pronto atrapado en una curva que apareció de la nada, entre un poste de teléfonos y el coche. Sin embargo, rara vez he tenido un accidente.
Entonces un día, dejé de conducir mi moto.
Ese día, como había llovido el día antes, había un montón de arena en la carretera. Sin embargo, iba conduciendo tan peligrosamente como de costumbre y, en una esquina particularmente difícil, mis ruedas patinaron de súbito. Mi moto y yo salimos despedidos.
El bordillo estaba a la derecha. Podía ver un muro de hormigón justo frente a mí. Conforme se aproximaba el muro, lo supe.
¡Me voy a matar!
En un instante, solté la moto, y seguí deslizándome a toda velocidad, de cabeza hacia el muro. Las ruedas delantera y trasera se atascaron en la zanja que había frente al muro, y la moto se levantó en el aire y salió despedida hacia atrás, hacia mí. Pude ver cómo volaba por encima de mi cabeza. Un segundo después, la moto se estrelló en la calzada, quedando totalmente destrozada. No quedaba nada de la carrocería ni de nada más.
Me herí el brazo derecho. El asfalto lo desgarró seriamente y, aunque lo raspé con un cuchillo, aún tengo las cicatrices .
Dejé de conducir motos. Y fue porque había comprendido dónde estaban mis límites.
Así que me cambié a los coches. He tenido un total de 10.
El primero fue un Toyota Toreno. Llamado “86”, era un coche famoso en los clubs de automovilismo. Era el coche del protagonista del manga “Initial D”.
Aunque ahora llevaba un coche, mi modo de conducir no había cambiado. Muy a menudo tenían que avisar a una ambulancia por mí. Una vez, incluso hubo que llamar a los bomberos porque mi coche estaba ardiendo.
El fin de mis peligrosos hábitos de conducción fue el mismo que el de mi moto. Me estrellé contra algo y mi coche salió girando y girando. Se dio la vuelta y se estrelló contra el aslfalto, aún girando sobre sí mismo, medio destrozado. A menudo me pregunto cómo pude sobrevivir a eso.
Salí de debajo del coche a rastras, asegurándome en primer lugar de que seguía vivo. Después, contemplando mi coche medio destrozado, me puse a fumar distraídamente.
Entonces llamé a mi ex-novia. La razón de que hubiera salido a conducir tan irreflexivamente era porque no estaba realmente enamorado de aquella chica. Sabía que, aunque aún sentíamos algo el uno por el otro, teníamos que romper.
Ella rompió a llorar y empezó a gritarme por el teléfono.
– ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?
Cuando oí su voz, me di cuenta por vez primera. ¿Qué demonios estaba haciendo, haciéndola llorar de esa manera? Me sentí avergonzado.
Después de eso, dejé de conducir como un insensato. Aquella fue la última vez en mi vida que conduje peligrosamente.
Deseaba ver la otra cara de la muerte, por eso era tan increíblemente insensato. Sin embargo, al final, no había sido capaz de ver nada.
Muchos de mis amigos han muerto. Ellos deseaban vivir y murieron. Pero yo, que deseaba ver lo que era morir, sigo vivo. No podía soportarlo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

3. Kankoku Josei to no Kekkon to Rikon no Kunou
[La Angustia de mi Matrimonio y Divorcio con una Mujer Coreana]

Durante mi adolescencia, estuve realmente malcriado.
Tuve un número absurdo de bicicletas y coches. No conocía el valor de lo que tenía. No me importaba ni la vida ni la muerte. Esos sentimientos de indiferencia se agitaban en mi corazón.
Lo que cambió mi vida fue mi encuentro con cierta persona. Yo tenía diecinueve años. Para mí, fue un encuentro extraordinario.
Se trataba de un cliente del casino; de unos treinta años, soltero. Siendo un hombre de negocios, tenía dinero. También tenía una alta posición social y prestigio y, aparte de eso, también tenía una hermosa mujer junto a él. Era una persona perfecta.
Por aquella época, yo estaba trabajando en el casino mientras ejercía de músico de apoyo para una banda. La principal razón de que estuviera tocando la batería con aquella banda era por el carisma de su vocalista. Poseía un gran talento y elegancia y tenía la intención de convertirse en profesional.
Sin embargo, cuando este vocalista dejó el grupo para unirse a otro, mi trabajo como músico de apoyo dejó de tener sentido para mí.
Así que, aproximadamente un año después, dejé la banda. Por esa época entraba y salía de diferentes locales (En inglés: “Livehouse”. Locales dedicados a actuaciones de grupos amateurs), pero nunca volví a ver a mi antiguo vocalista.
Por entonces, quería tomarme la música más en serio. Sin embargo tenía problemas con los miembros de las bandas que había por allí.
A mi alrededor, había muchos chicos que no tenían ni idea y que decían que si las cosas iban bien, sería genial llegar a profesional. Que si tocaban en una banda, serían populares con las chicas. Casi todos ellos eran así. La música era un hobby para ellos. El dinero que ganaban les llegaba de trabajos a tiempo parcial, como en gasolineras o bares.
Al ser relaciones públicas y crupier en un casino, mi modo de vida era claramente diferente de la de ellos. A causa de esto, nunca establecí una estrecha amistad con ellos.
Había ocasiones en las que me preguntaba si realmente deseaba el tipo de vida que me procuraba el night club. Pasaba por uno de esos momentos cuando conocí a aquel hombre.
Incluso ahora, las primeras palabras que me dirigió permanecen en mi memoria.

-¿Qué es mejor, vivir y pensar que tu vida es maravillosa, o vivir y pensar que no importa nada de lo que hagas? En lo que a mí respecta, voy a vivir pensando que mi vida es maravillosa.
Me dijo eso con una amable sonrisa.
Cuando dijo: “¿Qué es mejor?”, pensé durante un segundo: “¡Quiero vivir pensando que mi vida es maravillosa!”
Esa fue, probablemente, la primera vez que tuve ese pensamiento desde que nací. Porque, antes de eso, había vivido odiando la vida.
A partir de entonces, empecé a relacionarme con él. Pasaba con él el máximo tiempo posible. Iba a su casa y conversábamos sobre muchas cosas. Cada vez que tenía tiempo, acudía a verle.
Aquella fue la primera vez, que yo recuerde, que me sentí interesado por alguien que no fuera yo mismo. Quería convertirme en alguien como él.
Siempre decía: “¿Qué es mejor, esto o aquello?” Y tenía una forma de hablar que era fácil de comprender.
Sin embargo, cuanto más hablábamos, más empezaba a darme cuenta de que su forma de pensar y de hacer las cosas era realmente diferente de la mía. Más que nada, éramos de diferente calibre.
Odio perder, así que, hasta la fecha, cuando conocía a alguien que me superaba en algo, aunque fuera lo más mínimo, me esforzaba por adquirir esa habilidad hasta que conseguía superarle. Sin embargo, él no estaba a ese nivel. Tenía el firme convencimiento de que no estábamos en el mismo ruedo.
Aunque han pasado diez años desde entonces, sigue sin acercarse. Sigo creyendo que no estamos en el mismo ruedo.
En aquel tiempo y lugar… cuando le conocí… fue como si acabara de nacer.
Estoy convencido de eso.
Nací a los 19 años. Así que, en estos momentos, sigo siendo un niño. Y, por lo tanto, mi edad mental es, probablemente, la de un niño.
No tuve una oportunidad en particular para convertirme en crupier. Después de dejar la escena del night club, aunque empecé a trabajar en muchos sitios diferentes, el último fue el puesto de crupier en un casino.
En aquel lugar, conocí a alguien más. Era una mujer que también trabajaba allí de crupier.
Antes de la publicación de este libro, hubo un artículo sobre ella en una revista de deportes. El titular decía: “¡Gackt Se Casa con una Mujer Rubia 8 Años Mayor que Él!”
Incluso en aquellos días, jamás he tenido una relación con ninguna mujer rubia.
Cuando me marchaba a grabar a Los Ángeles, tuve una conversación con un periodista en el Aeropuerto de Narita. Aunque creo que le dije que no me preguntara nada raro, no pensé que fuera a ser algo como eso. Inmediatamente después de la entrevista, empezaron a aparecer titulares como ese. Lo leí en un periódico en Los Ángeles y me eché a reír.
La mujer de la que llevo separado desde entonces no era Caucasiana. Su nacionalidad era coreana. Sin embargo, no me importa en absoluto el tema de las nacionalidades.
Creo que, en asuntos como éste, la nacionalidad es una estupidez. Eso no me preocupaba.

Cuando dos personas se aman y están juntas, uno dice “te quiero” por las cosas más triviales. La forma de “querer” cambia. Sin embargo, el requisito fundamental es siempre el amor. Creo que esa es la mejor manera.
Nos casamos porque ella me dijo: “Quiero formar parte legalmente de tu familia.” Yo le dije: “Muy bien, pero no voy a cambiar nada. No me importa entrar en el registro matrimonial, pero eso no significa nada.”
Creo que, sobre el papel, su nacionalidad sí era un problema. Pero parecía que deseaba tener una prueba de nuestro matrimonio.
Sin embargo, creo que al final esto se convirtió en una enorme carga para ambos. Como estábamos casados, decidimos que lo haríamos pero, por otro lado, repercutió en volver tensa la relación que manteníamos.
Fans enloquecidas hacían cosas como esperar en el exterior de nuestra casa, y eso se volvió una causa de stress para ella. También nos acosaban constantemente. Frecuentemente, llamaban por teléfono a casa y colgaban sin decir nada.
Bajo estas circunstancias, ella acabó por dejar de salir de casa. Finalmente, tuvo una crisis nerviosa.
– Creo que deberíamos separarnos –dijo, al final.
Por supuesto, aunque las fans enloquecidas no eran la única razón de nuestra separación, creo que ella ya estaba recibiendo mucha presión por otros muchos motivos.
Estuvimos casados muy poco tiempo.
No volveré a casarme jamás. Si el nombre de alguien entra en el registro de familias conmigo, será el día de mi muerte.
Si, justo antes de morir, hay alguien que quiera estar conmigo hasta el final y desee casarse legalmente conmigo, y tener una prueba de que hemos vivido juntos, probablemente me casaré con ella de forma legal.

Y tampoco quiero hijos. No creo que los hijos hagan que un matrimonio dure más. Hay parejas que no se han separado a causa de sus hijos, pero eso es muy poco habitual.
Una vez estaba viendo un programa de televisión, donde la gente decía: “Pase lo que pase, los niños deben tener siempre dos padres, no sólo uno.” Pero creo que eso es un problema.
Los niños pueden crecer con un sólo padre. Y los niños que no tienen padres también pueden crecer.
Si los padres piensan: “Debemos permanecer juntos por los niños”, los niños siempre son muy conscientes de lo que los adultos piensan y desarrollan el mismo tipo de emociones. Y nada los podrá convencer jamás de que piensen de otro modo.
Cuando los padres se aman, eso significa algo para el hijo. Si no es el caso, el niño no sabrá lo que significa tener unos padres.
Por supuesto, si ahora dijera que jamás he querido tener hijos, sería una mentira. Me he imaginado cómo serían mis hijos si ella y yo hubiéramos estado de acuerdo en tenerlos.
Pero nunca tendré hijos. Siento pena por cualquier niño que herede mis genes. Esto es debido a las traumáticas experiencias que sufrí durante mi infancia. Fue muy difícil para mí. Vivir lo que todo el mundo consideraba un comportamiento anormal fue extremadamente doloroso.
Si alguna vez existe alguien que lleve mis genes, también tendrá mis habilidades. Recuerdo lo que ocurrió cuando era niño. Mis padres me miraban de forma extraña cuando decía que veía espíritus, y los adultos sospechaban que padecía algún tipo de enfermedad mental.

No quiero que ningún hijo mío tenga ese tipo de recuerdos.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

4. Hatsu Bando “Cain’s Feel”
[Mi Primer Grupo “Cain’s Feel”]

Cain’s Feel es la banda a la que pertenecía durante el tiempo que pasé en Kyoto. El origen del nombre procede de “Caín y Abel”, los hijos de Adán y Eva, del Génesis, en el Antiguo Testamento.
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Yo tenía un concepto de cómo era la existencia humana. Discernir el sentido de la existencia humana es un hambre de hacer música, y creo que por eso hago música.
Por supuesto, es una oportunidad de conocer gente.
En aquellos días, después de que dejara de tocar la batería, mis actividades musicales estuvieron en blanco durante un tiempo. Tuve múltiples empleos a la vez, y uno fue de técnico de sonido en el estudio donde iba a practicar con la batería. Era una vez a la semana y me pagaban por horas, lo que estaba bien para mí, porque, de todos modos, estaba tocado por la música y no quería apartarme de ella. Allí también conseguía enterarme de noticias relacionadas con la música.
Había un local in Kyoto que estaba celebrando un gran evento. Me quedé realmente cautivado por uno de los guitarristas. Era fantástico. Tenía una gran presencia en el escenario. Su figura permaneció indeleble en mi memoria y no podía dejar de pensar en él.
De vuelta al trabajo, en el estudio, le pregunté a uno de los chicos que acudían allí.
-¿Sabes ese evento que ha tenido lugar en el Livehouse?
-Sí.
A este chico lo veía cada vez que llegaba al estudio. Al principio, tenía un aire realmente hostil. No manteníamos una relación muy agradable.
Él, un guitarrista y un vocalista formaban un grupo famoso por ser Yankees (Aquí “yankee” no tiene nada que ver con USA. Es el nombre que los japoneses dan a alguien que va de tipo duro o que tiene pinta -o es- de delincuente.) y organizar peleas a la que menos en los locales de conciertos. En el estudio, siempre causaban problemas y, cada vez que se marchaban, había un grupo que [¿trabajaba duro?].
En aquel tiempo, siendo yo aún un crío, no sabía que podría condicionar que me metiera en una pelea. No podía evitar la sensación de que algún día, sin duda, tendría bronca con aquel tío.
Para practicar con la batería, llevaba las baquetas en un estuche, pero siempre escondía dentro del mismo una palanca de hierro.
Si me preguntáis quién tenía la peor actitud, probablemente diré que era yo.
Aquel chico estaba en un grupo; así que, aquel día, en el estudio, estábamos él, yo y otros dos. Él siempre se mostraba frío y no era una persona muy expresiva, sino más bien de los que lo esconden todo dentro. Por supuesto, nunca hablaba conmigo. Pero si nadie hablaba, la atmósfera se sentía muy vacía, así que comencé a hablar con él.
-En ese evento, el grupo que estaba tocando, ¿no te parece que el guitarrista era increíble?
Y él dijo, tranquilamente:
– Era yo.
Puse unos ojos como platos. Imposible, ¡no podía creerlo! Nunca habría imaginado que aquel fabuloso guitarrista fuera el mismo tío distante y frío que tenía ahora delante.
– ¡Tú no eres él, imbécil!
Así que empezamos a pelear.
– Sí lo soy.
– Imposible.
– ¡Lo soy!
– ¡Demuéstralo!
– Bueno, tengo fotos en mi casa, así que, si quieres verlas, tendrás que venir.
Cuando me enseñó las fotos que tenía en su casa, desde luego eran fotos de aquel concierto. Yo también había tomado fotos, pero el tipo que tenía delante no se parecía en nada al de las fotos. Y era porque entonces llevaba maquillaje. Pero era más que eso; el chico al que había visto en el escenario y el que veía a diario, eran completamente diferentes. El “cotidiano” era realmente distante y callado. Pero, en el escenario, se volvía increíblemente fascinante. Me gustó aquella diferencia entre ambos.
Era You. You, el miembro de mi grupo.
– ¿En serio eres tú? Siento no haberte creído.
– Bueno, ahora ya lo sabes, así que no pasa nada.
El guitarrista que estaba buscando estaba allí en aquel momento. Me sentí feliz, desde lo más profundo de mi corazón.
A partir de entonces, nos hicimos amigos y empezamos a planear de forma espontánea: “¿No deberíamos formar un grupo?” Y comenzamos a buscar al resto de los miembros.
Sin embargo, el mayor problema era que no teníamos vocalista. Entonces, nos dijimos: “Ah, no tenemos vocalista” y, entonces, medio en broma, dije: “Me pregunto si yo podría hacerlo.”
Pero entonces, You, que era, por regla general, una persona amable, me espetó:
– ¡No seas ridículo!
– ¡No soy ridículo! –repliqué. Y discutimos largo y tendido. Montamos un buen escándalo.
Por entonces, detestaba mi voz. Nunca cantaba delante de nadie. Ni You ni yo sabíamos nada sobre cantar.
– Bien, si no es ridículo, entonces, dentro de una semana, intenta cantar estas canciones –dijo You. No pensaba darme tregua.
Así que dije:
– De acuerdo. ¡Cantaré!
Una semana después, en los ensayos, canté delante de él por primera vez. Después de oírme, You murmuró:
– ¿Por qué… no te has dedicado nunca a cantar?
Incluso ahora, dice eso muy a menudo.
Sin embargo, nunca había imaginado que podría ser vocalista. En el grupo donde estaba, era un asistente. El vocalista de aquel grupo me había parecido fantástico. No sólo tenía fuerza, sino que su voz era muy hermosa, y podía llegarte al corazón con los sentimientos que expresaba. Era realmente fascinante.
Por entonces, en la época del “boom” de las bandas, la mayoría de los vocalistas tenían un registro vocal muy alto.
Las grandes voces cantaban con altos registros. Mi voz era profunda y mi registro muy limitado. No tenía ni idea de cómo hacer que mi voz subiera de aquella manera. Aunque tenía madera de vocalista, aunque pudiera cantar en un registro más alto, no tenía calibre para ser vocalista.

Pero, como no había nadie más, lo único que pude hacer fue cantar.
Cantar delante de You fue una oportunidad y, para convertirme en vocalista, comencé a tomar clases de canto de nuevo. Aunque mi voz seguía siendo profunda, a través de la práctica, conseguí ampliar mi registro un poco.
Con el fin de reunir al resto de los miembros del grupo, hicimos una maqueta con mi voz y se la hicimos escuchar a todos los chicos que nos habían dicho que eran buenos.
– El vocalista es realmente bueno. ¿Quién es?
– Yo.
– ¿Sabes cantar?
– De momento.
Así, dimos con todos los miembros de una sola vez y retomamos las actividades del grupo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

SECCIÓN 2
KAKUSEI [DESPERTAR]

5. Kajino no Shoku o Sute, Ketsui no Jyoukou
[Dejar mi Trabajo en el Casino, Una Decisión para Trasladarme a Tokio]

A menudo se dice que el vocalista es el rostro de la banda. Al convertirme en vocalista, comprendí el significado de esto por primera vez. Por supuesto, la razón no es que el vocalista sea guapo. Como primera línea de defensa del grupo, es quien envía las ideas y pensamientos de la banda al público. Creo que eso es lo que significa ser el “rostro”.
Al ser el vocalista, desear ser capaz de enviar mis pensamientos hacia el corazón de la gente era una muerte segura. Me estaba aproximando a un momento muy delicado de mi vida. Fue, probablemente, por aquella época cuando empecé a tomarme la música realmente en serio.

Podría haber llevado una vida de lujo y materialismo en la industria del entretenimiento (Se refiere a su trabajo en el Casino), pero la industria deja una marca, y comencé a pensar que aquel no era un trabajo productivo para mí.

La forma de la música permanecía. Poder transformar lo que hacía en una forma definida era genial. Cada vez lo sentía con más fuerza.
Cierta persona me dijo algo una vez, por lo que le debo el haberme dado una nueva vida. Me dijo esto cuando yo era un niño y había oído algo que me había herido:
– Seguro que tiene su sentido. Sin embargo, ¿no deberías darle a esto una forma tangible y así dejar tu huella?
De todo lo que tenía, lo único a lo que podía darle una forma tangible era la música. Con la música, podía dar forma a mis ideas.
Quería conocer el sentido de mi existencia. No me importaba lo que los demás fueran capaces de hacer. Yo siempre estaba buscando aquello que sólo yo no podía hacer.
Con la música, quería alcanzar un mundo donde poder expresarme.
Cuando esta idea se consolidó, empecé a pensar si, como vocalista, podría ir en solitario.
Puede que fuera una gran oportunidad. Sin embargo, me había prometido a mí mismo ver primero cómo era estar en un grupo, y quería la experiencia de estar en uno. Sentí que aún no debía iniciar nada en solitario.
Por aquel entonces, a través de un amigo, me presentaron a Mana (el líder de Malice Mizer, que estaban entonces en pausa). La persona que nos presentó dijo: “Los miembros del grupo son unos personajes bastante interesantes.” Los vi en la portada de su CD y también me parecieron interesantes. Así que me pareció una buena idea conocerlos.
Conduje de Kyoto hasta Tokio y me encontré con Mana en Ikebukuro.
La primera vez que vi a Mana, me sentí atraído hacia él. Lo envolvía la atmósfera de la industria del espectáculo, y tenía exactamente el aspecto que me esperaba. Llevaba el pelo largo y recogido a la espalda.
Debido a la cultura de Tokio, donde la gente no tenía coches propios, cuando alguien me veía al volante de mi deportivo y vestido con traje de chaqueta, normalmente me preguntaban: “¿Para qué compañía trabajas?” Pensé que Mana, siendo una persona extremadamente desconfiada, me preguntaría lo mismo.
Pero, en lugar de eso, dijo:
– No pareces músico –ciertamente, en ese momento debía parecer un gigoló o un yakuza.
Sin embargo, Mana, siendo Mana, iba vestido con un femenino estilo gótico. Llevaba pantalones largos y sandalias de tacón alto que parecían zuecos de madera. Su rostro iba cubierto por un ancho sombrero y gafas de sol…
Me sentí atraído hacia él. Si nos poníais a los dos juntos, habría sido un contraste tremendo.
En realidad no hablamos mucho. Recuerdo que casi todo lo hablé con el amigo de Mana, que venía con nosotros.
Después, fuimos a casa de Közi (el guitarrista) y, cuando Közi y yo nos vimos, también me sentí atraído hacia él. Tenía el pelo rojo y se estaba dejando barba. Los tres éramos diferentes. Nuestra conversación no fue a ninguna parte.
Lo que rompió el silencio fueron las palabras de Közi.
-¿Hay algún sitio en Tokio al que te gustaría ir?
En aquellos días, cuando tenía un problema, intentaba acercarme a la sede del “Aum Supreme Truth” en Aoyama.
A pesar de que era medianoche, hacía un montón de periodistas en la calle.
– ¿Qué estáis planeando?
– No lo sabemos.
-¿ Os vais a quedar en Tokio?
– No lo sabemos.
De algún modo, a las 2 de la mañana, los tres estábamos de pie frente a la Sede del “Aoyama Aum Cult”, mirando la marea de periodistas con cierto alivio.
Después de eso, fuimos a la casa de Mana y comenzamos a hablar del grupo.

– ¿Qué instrumentos tocas?
– En general, todos.
Entonces me puse a tocar el teclado y a cantar.
También expresé mi opinión acerca de las canciones de Malice Mizer. No me disgustaba el mundo gótico que Mana quería crear.
Sin embargo, las cosas que existen solo por el propósito de ser vistas, al final acaban perdiendo su brillo dorado. No puedes decir “estoy haciendo esto de forma gótica”. Si no puedes mezclar sustancia con la Europa Medieval y colocarlo en el centro de algo, no sirve de nada.
Hablamos de esto durante tres días. A lo largo de ese tiempo, pensé que los miembros de Malice Mizer eran gente muy divertida. Hablando en términos de habilidad musical, no estaban muy avanzados.
No obstante, eran divertidos. Eso me llegó. Decidí unirme a Malice Mizer.
Lo dejé todo y me trasladé a Tokio: mis trabajos como relaciones públicas y crupier, y el considerable sueldo que ganaba con ellos.
En cuanto a mi novia, aunque no estábamos casados, no pensé que fuéramos a romper porque me trasladara a Tokio.
Por supuesto, hablamos de irnos a Tokio juntos. Pero allí no tendríamos ningún tipo de ingresos. Me costó convencerla para que aceptara.
Si yo no hubiera creído que llevarla conmigo era una buena idea, habríamos roto. Hablamos sobre eso.
No quedaba nada que me retuviera allí.
Desde luego, hubo gente que dijo: “deja el trabajo porque cree que es demasiado bueno para nosotros.” Ya que había tomado una decisión al respecto, si había alguien que se opusiera a mí en esto, lo único que hacía era dejar de relacionarme con esa persona.
Si seguía aferrándome a algo, no tendría más remedio que regresar. Para tener una razón para volver a Kyoto, necesitaba una excusa.
Odiaba tener una ruta de escape. Eso niega totalmente el éxito.
Confiaba en que triunfaría. No había razón para colocar salvaguardas sobre los que caer.
Mi objetivo era Asia. No Tokio. Ni Japón.
Iba en serio. ¡Si podía darle forma al mundo que tenía en mente, podría conquistar Asia! Lo que estaba ante mis ojos, por supuesto, era el mundo.
Adoro la música Europea. Sin embargo, el campo de mi propia música y la música que me gusta son diferentes. Las palabras también son diferentes. Las razas de las personas son igualmente diferentes. Yo soy asiático. Siendo Asiático y conquistar Asia es una puerta abierta al mundo. ¡En Malice Mizer podría conseguirlo!
Esa es la verdad. Después de eso, esta idea afectó a todo mi comportamiento. A partir de ahí, comencé a vivir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s